miércoles, 16 de mayo de 2012

Las friskolor o escuelas libres de Suecia

Gracias a su sistema educativo bien desarrollado, Suecia tiene uno de los índices de alfabetización más altos en el mundo, con un 99%. Los niños entre uno y seis años tienen garantizada una plaza en preescolar. La Educación Primaria y Secundaria comprende desde los siete a los quince años y es obligatoria. Los estudiantes de 15 años ocupan el 22° lugar en el Informe PISA, al igual que dentro de los países miembros de la OCDE.

En el sistema educativo sueco la enseñanza es gratuita y cohabitan la escuela privada y la escuela pública. Mientras que las escuelas públicas dependen de los ayuntamientos, las privadas pueden ser propiedad de grupos religiosos o de organizaciones sin ánimo de lucro. Las familias pueden decidir libremente dónde escolarizar a sus hijos y, si eligen una escuela privada, ésta recibe la misma financiación que la pública. Según la Swedish Association of Independent Schools, en el año 2009 más del 10 por 100 de los alumnos estaban matriculados en las 830 escuelas privadas existentes. Suecia ha sido durante décadas el mejor ejemplo de un estado socialista en su versión nórdica, por lo que todavía sorprende más que se haya convertido en un modelo del bono escolar.  
Antes de 1990 existía solo un número pequeño de escuelas privadas, en su mayoría internados, pero en 1992 se introdujo el sistema de bono escolar siguiendo el ejemplo del modelo holandés. En ese año el Parlamento sueco estableció la libertad tanto de elegir como de crear escuelas básicas (el equivalente a nuestros centros de Educación Primaria) no públicas plenamente financiadas por un bono escolar que estas escuelas recibirían en la medida en que los ciudadanos las eligiesen para matricular a sus hijos. En 1993 se dió la misma libertad para los colegios de educación secundaria y, posteriormente, la reforma se extendió a las escuelas infantiles.

La condición para recibir el bono fue la de cumplir con una serie de requisitos de calidad y no efectuar cobros suplementarios ni discriminar a los alumnos por razones ajenas a su mérito o aptitud. La reforma se fortaleció rápidamente debido al gran entusiasmo mostrado por docentes, padres y emprendedores educacionales. Esto hizo irreversible la irrupción de las llamadas "escuelas libres" (friskolor).

Estas escuelas están financiadas con dinero público proveniente de los ayuntamientos y pueden estar administradas por grupos religiosos o fundaciones sin ánimo de lucro. En este sentido son similares a los centros concertados de otros países, como sería el caso de España. Los ayuntamientos pagan según su disponibilidad presupuestaria, por lo que la subvención por una misma plaza escolar, pero situada en una zona diferente, puede variar más de 7.000 euros. 

     La puesta en marcha de las friskolor está promovida por personalidades de la política y la economía, como Per Unckel, gobernador de Estocolmo y antiguo Ministro de Educación, para quien las ventajas son evidentes: “Suecia es un líder mundial en el mercado libre y la educación es tan importante que no se puede dejar en manos de un único proveedor, porque nosotros sabemos por la experiencia de los sistemas monopolísticos  que no satisfacen los deseos de la población”.Las dos cadenas de centros escolares privados más grandes de Suecia son Internationella Engelska Skolan y Kunskapsskolan (“Escuelas del Conocimiento”), de las que ésta última es la mayor en número de escuelas (30), empleados (700) y alumnos matriculados (cerca de 10.000). Comenzaron en 2.000 en un barrio residencial de Estocolmo y admiten alumnos de 11 a 16 años.

El sistema de bono escolar es muy popular entre los votantes urbanos de ideología conservadora. Los que lo critican aducen que la reforma ha llevado a la aparición de un gran número de escuelas religiosas fundamentalistas y que el sistema fomenta un aumento de la segregación. Se ha dado el caso de ayuntamientos que, en sus sesiones plenarias, han acordado la venta de las escuelas públicas a un particular, por ejemplo, el director del centro, por un precio mucho más bajo que el que se hubiera conseguido en el mercado libre.  

La enseñanza se basa en la utilización de una plataforma en la web (Kunskapsporten) que contiene toda la programación necesaria para el seguimiento del curso. Los alumnos se reúnen con un tutor cada semana durante 15 minutos, tiempo que dedican a revisar el cumplimiento de las tareas acordadas con anterioridad y consensúan los objetivos y el calendario de actividades para la semana siguiente. Esto incluye la asistencia a clase y conferencias, pero también una parte importante de trabajo autónomo o en pequeños grupos. Negocian con el tutor la carga lectiva semanal y el horario de trabajo. El portal Kunskapsporten permite que cada alumno trabaje a su propio ritmo y nivel, dedicando más o menos tiempo a cada material en función de sus capacidades. Se utilizan muy pocos libros, el énfasis es el aprendizaje virtual. Cada asignatura está dividida en 35 niveles: los que superan el 25, consiguen un aprobado; los que pasan del 30 o 35 consiguen, respectivamente, un notable o un sobresaliente.

Hoy existen 1.230 escuelas primarias y secundarias libres a las que asisten unos 200.000 alumnos. La población escolar (0 a 15 años) de Suecia es de 901.084 en 2010.

El éxito de las mismas se debe al gran compromiso de profesionales, padres y educandos en proyectos educacionales bien diferenciados y a su insistencia en la responsabilidad, la disciplina y el estudio.

Bibliografía consultada:

The Economist (12-06-2008). The Swedish model. A Swedish firm has worked out how to make money running free schools. Disponible online en  http://www.economist.com/node/11535645?story_id=11535645. Acceso 15/05/2012

Fraser, Nelson (28-02-2008). Made in Sweden: the new Tory education revolution. Disponible en la version on line de The Spectator: http://www.spectator.co.uk/essays/all/526631/made-in-sweden-the-new-tory-education-revolution.thtml. Acceso 15/02/2012

Swedish Association of Independent Schools. http://www.friskola.se/Om_oss_In_English_DXNI-38495_.aspx



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